La tenía entre mis brazos, aprovechaba que bajara la guardia para asombrarla con un ataque insesperado de cosquillas, me decía en una desesperada carcajada que parase y yo no podía parar de reír. El rato que pasábamos juntas se esfumaba y siempre me dejaba con ganas de más, nunca se me acababan las ganas de tenerla entre mis brazos, de apoyar mi cabeza en su hombro, acurrucada, oliendo su pelo y a la vez entrelazando nuestras manos, nunca me había sentido así antes. -¿Y cómo te sentías?.- No lo se, no se puede describir, solo se siente, se siente adentro. No se, no se, me sentía libre, y es raro porque si estás con alguien se supone que estás atada, pero no, era libre, y era yo, podía ser completamente yo y no fingir ni un solo segundo, es algo difícil de explicar, solo se que me sentía libre..

No hay comentarios:
Publicar un comentario