Tantas y tantas personas pasan por nuestras vidas, tantos recuerdos...tantos amigos, amores, risas, lágrimas, besos, gritos, saltos, palabras, tantas palabras...promesas cumplidas, incumplidas, locuras.. Y al final todo eso pasará a la historia, nadie lo recordará, nadie sabrá que estuviste aquí, seras un capítulo dentro de millones de historias, se esfumará, quizás quedará la esencia de todos esos instantes, pequeños momentos que formaron parte de tu vida. Porque al final, todo cambia, todo pasa y nada queda. Y como un día me dijeron, en la vida venimos solos y solos nos vamos.
viernes, 13 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
Días raros.
Sabéis cuáles son esos tipos de días en los que nada te llena? Esos días en los que no te apetece nada, de esos que ni tú sabes lo que te pasa, te lo preguntas mil y una vez, pero sólo tienes el amargo sabor de la incertidumbre.
Tú madre te hace tu comida favorita...y no, no la disfrutes, no te sabe tan bien como siempre, escuchas esa canción que tanto te gusta, pero tampoco te la pones a todo volumen...te dicen te quiero... y no lo sientes.
Te sientes vacío, como un agujero negro, que por más cosas que eches dentro, nunca se llena, no le hace efecto, necesita más.
Por el contrario, hay días en que es todo lo opuesto, te levantas con energía, con ganas de comerte el Mundo, en este caso, saboreas ese plato que tanto te gusta como si fuese lo último que vas a comer en la vida, te pones tu canción, una y otra vez, la sientes, la vives en cada frase, la pones tan fuerte que retumban los cristales...y los te quieros los sientes con ese pequeño cosquilleo en el estómago.
Un día malo lo tiene cualquiera, quién sabe, mañana podría ser el mejor día de tu vida, así que, sal a comerte el Mundo.
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