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martes, 13 de mayo de 2014

I-.Esa sensación.

Me miraba, simplemente me miraba y se reía, no era cualquier risa, era la suya, tan suya..y tan mía, porque si se reía me impulsaba a curvar mis labios y a no poder resistirme a que poco a poco florecieran las carcajadas y la cara de inútil en mí, lo que hacía que su sonrisa fuese la mía también..Por su culpa yo era más payasa de lo que soy y me volvía más loca de lo que ya estaba, que ya es decir; llegaba y revolucionaba todos mis sentidos, arrasaba conmigo, y esa puta sensación me encantaba, me encantaba que me faltase la respiración por no poder parar de reír, tener un dolor de tripa a la vez placentero, tener que soltar en una carcajada todo el aire y después respirar, y, cubrir con mis dos manos la absurda cara que ponía. Me encantaba esa sensación, me encantaba ella.


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