Y de repente llega, y te das cuenta de que no quieres besar otros labios, no quieres enamorarte de otra sonrisa, ni perderte en otros ojos, te das cuenta de que no quieres estar en otro instante que no sea agarrando su mano. Te das cuenta de que nada te hace tan feliz como estar a un milímetro de su piel y de que solo quieres despertarte a su lado con calma y que el roze de su cuerpo sea la única alarma. Y de repente llega, y te das cuenta..

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