De pequeño, todo es grande, te fijas en los detalles que los mayores ya no pueden apreciar, y todo nos parece tan maravilloso... a la vez tan ingenuos.. Cuando eramos pequeños nos perdonábamos sin condiciones, sin "peros" ni desconfianzas, se solucionaba en un abrazo de verdad.
La hormiga más pequeña te podía parecer lo más increíble del mundo, en cambio ahora, la pisas..
Sin tomar decisiones, sin tener preocupaciones, descubriendo poco a poco la vida...cayéndote veinte mil veces antes de aprender a caminar sin la mano de tu madre y regalando al mundo una gran sonrisa, pero una sonrisa de verdad, no de las fingidas cuando eres mayor y tienes cargas en tu espalda... porque uno de los placeres de la vida..fue y será ser pequeño, y no importa la edad que tengas..siempre podrás llevar ese niño dentro, os invito a que lo hagáis!
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